BUSTER KEATON- LA AUTOBIOGRAFÍA
Las autobografías (o biografías, si no tenemos suerte) pueden ser detestadas, o amadas. Destestadas porque en muchas de ellas las estrellas, directores, o personajes famosos, se dedican a limpiar los trapos sucios, al mismo tiempo que nos cuentan su vida. Y pueden ser amadas porque los detalles que encontramos en ellas son relevantes para nosotros.
El caso es que hay biografías y biografías. Llevo desde verano leyendo, siempre que puedo, alguna biografía que otra. Generalmente, y por norma, me ciño la mundo del cine (de momento no me interesa la vida de algún político, científico u otro personaje clave de nuestra sociedad). Empecé con Las Memorias del tío Jess, a la que le siguió Groucho y yo.
Esta semana pasada terminé de leer la autobiografía homónima de Buster Keaton.Tenía muchos motivospara empezar su lectura.En primer lugar porque siempre he pensado que Pamplinas estaba eclipsado por Chaplin (Lloyd quebaba en un tercer lugar), y se le debeía hacer un poco de justicia. En segundo lugar porque aprendí a querer a este tipo, un atleta, un acróbada y un clown que nació con el cine (él antes, claro).
Siempre me han atraído las historias situadas en los albores del cine, cuando un grupo de entusiastas cogían una cámara y se dedicaban a grabar pelícuas de uno o dos rollos. Fue en aquella época cuando los grandes estudios (MGM, Universal y la Warner Bros) entieron el cine como mercado, como un producto destinado a las masas. Eran años de excesos para productores, directores y, sobre todo, estrellas. Años en los que un actor llegaba a ganar 10.000 dólares a la semana.
Todo esto es lo que nos muestra Keaton en su autobiografía, la época dorada del cine. Esto corresponde a las tres cuartas partes dellibro. En ellas vemos a un Buster genial, alegre, divertido, entusiasta y creativo. Sin embargo, en el último cuarto observamos como el viejo Pamplinas recapacita sobre su vida, sobre los largos años en los que se conviertió en alcohólico y sobre la evolución del cine. A pesar de llegar a lo másbajo, Keaton nunca dejó de trabajar (y esto es algo que repite durante todo el libro), continuó siendo creativo y genial.
Recuerdo un buen momento del libro. Keaton, ya quincuagenario, fue invitado a una retrospectiva en la cinematheque française. Al parecer al viejo Buster no le gustaban este tipo de actos (prefería no ir o quedarse fuera). Al subir al estrado todo el público se levantó rompiendo en una grandísima ovación que duró más de 25 minutos. Entre el público se encontraban maestros como Godard, Truffaut y Fellini, entre otros. Keaton no tuvo palabras.
Este libro hará las delicias de cualquier amante del cine, de su historia y de Keaton.

JLO dijo
Uh, Buster Keaton... Tengo la biografia, muy buena, y a diferencia de la de Chaplin, llena de reconocimientos a su gente y a sus colegas... un encanto Buster... y lejos, el mejor de todos....
pasate por mi blog q soy un fundamentalista de Keaton! jaja...
Cuando el arte ataque
19 Abril 2007 | 03:19 AM